rajan70_Aleksander KalkaNurPhoto via Getty Images_carbonprotest Aleksander Kalka/NurPhoto via Getty Images

Un incentivo global para reducir las emisiones

CHICAGO – Ahora que la administración del presidente Joe Biden volvió a involucrar a Estados Unidos en el acuerdo climático de París, y frente a la importante conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas (COP26) que se llevará a cabo más avanzado este año, existe una nueva esperanza de que políticas globales trascendentes sirvan para afrontar el desafío por delante. Pero si bien la creciente evidencia de una volatilidad climática cada vez mayor –incendios sin precedentes en Australia, sequías en California y el África subsahariana, temporadas de huracanes y ciclones cada vez más intensas- sugiere que debemos frenar aceleradamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que calientan el planeta, existen serios impedimentos para sellar un nuevo acuerdo global.

Los economistas por lo general coinciden en que la manera de reducir las emisiones de GEI es gravarlas. Pero esos impuestos casi con certeza provocarán cambios económicos disruptivos en el corto plazo y es por eso que las discusiones sobre su implementación tienden a chocar rápidamente con problemas del polizón o de equidad.

Por ejemplo, países industrializados como Estados Unidos temen que mientras ellos se esfuerzan por reducir las emisiones, los países en desarrollo sigan expulsándolas con desenfreno. Pero, al mismo tiempo, países en desarrollo como Uganda señalan que es profundamente injusto pedirle a un país que emitió apenas 0,13 toneladas de dióxido de carbono por cápita en 2017 que sobrelleve la misma carga que Estados Unidos o Arabia Saudita, con sus respectivas emisiones per cápita de 16 y 17,5 toneladas.

We hope you're enjoying Project Syndicate.

To continue reading and receive unfettered access to all content, subscribe now.

Subscribe

or

Unlock additional commentaries for FREE by registering.

Register

https://prosyn.org/hx8a0NBes