BERLÍN – Cuando Donald Trump ganó las elecciones presidenciales estadounidenses el pasado noviembre, las élites europeas aparentemente pensaron que Estados Unidos se volvería un poco más aislacionista, un poco más nacionalista. Pero que, por lo demás, prevalecería la continuidad. Trump exigiría que Europa pagara más por su defensa, pero la OTAN -y la importantísima garantía de seguridad estadounidense para Europa- sobreviviría.
BERLÍN – Cuando Donald Trump ganó las elecciones presidenciales estadounidenses el pasado noviembre, las élites europeas aparentemente pensaron que Estados Unidos se volvería un poco más aislacionista, un poco más nacionalista. Pero que, por lo demás, prevalecería la continuidad. Trump exigiría que Europa pagara más por su defensa, pero la OTAN -y la importantísima garantía de seguridad estadounidense para Europa- sobreviviría.