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Generando el consenso por la recuperación verde

DOHA – Mientras la invasión de Rusia a Ucrania acapara los titulares mundiales, la COVID-19 sigue haciendo estragos en todo el planeta. La pandemia se ha cobrado más de seis millones de vidas, ha empujado a 124 millones de personas hacia la extrema pobreza y obstaculizado los avances para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030. Afortunadamente, cerca de cinco mil millones de personas han recibido al menos una dosis de una vacuna contra el COVID-19, y la Organización Mundial de la Salud y la Gavi han fijado la meta de vacunar a un 70% de la población mundial para julio próximo.

A pesar de la horrenda guerra en Ucrania, la pandemia y sus perdurables consecuencias seguirán ocupando los primeros lugares de la lista de preocupaciones globales urgentes, junto con el cambio climático. Ya se están haciendo sentir los efectos climáticos, como muestra el Sexto Informa de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Hace muy poco, el oeste de Asia y el norte de África han sido asolados por temperaturas extremas y sequías. El ascenso del nivel del mar amenaza a varias islas-estados y países ubicados en áreas bajas. Partes de Europa y China han sufrido inundaciones catastróficas. Y el oeste estadounidense y grandes zonas de Australia han sido afectados por incendios muy difíciles de controlar.

Hoy los científicos advierten que, de seguir así, es probable que la temperatura global promedio aumente, en relación al nivel preindustrial, en unos catastróficos 3 a 4º Celsius para fines de siglo. Para mantener el calentamiento global a un nivel mucho más seguro, menos de 1,5º C, las emisiones de dióxido de carbono tendrán que caer en un 45% (con respecto a los niveles de 2010) para 2030, y entonces a cero netas para 2050.

Ahora que sabemos que la Ómicron es menos letal que las variantes anteriores del COVID-19, deberíamos aprovechar la ocasión para usar el impulso generado en noviembre pasado en la cumbre climática de la COP26, realizada en Glasgow. El mundo necesita esbozar un plan de recuperación que vaya mucho más allá de la respuesta a la pandemia y que comience a dar respuesta al cambio climático. La recuperación no solo debe tener bases amplias, sino también ha de ser verde.

¿Qué significa esto en la práctica? Antes de la vigésima celebración del Foro de Doha el 26 y 27 de marzo, nuestras organizaciones se reunieron para explorar 20 iniciativas claras para impulsar una recuperación global justa, saludable y sostenible, las que se describen en el recientemente publicado informe Building Back Together & Greener.

Para que la recuperación sea ecológica y sostenible, proponemos una Alianza Global por el Hidrógeno Verde para facilitar métodos de producción de hidrógeno más eficientes e inocuos para el medio ambiente. Una vez establecida esa alianza, los pasos siguientes tendrían que incluir la creación de un inventario global de programas de hidrógeno verde, la protección de los derechos de licencias y propiedad intelectual al tiempo que se amplía el acceso, y el fomento de la definición de estándares válidos en toda la alianza para el almacenamiento y el transporte seguros.

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Para una recuperación justa e inclusiva es necesaria una mayor inversión en capital humano –en particular, de actualización de las habilidades de los trabajadores- y un énfasis en el apoyo a quienes estén en más riesgo. Los procesos de planificación deberían privilegiar la financiación pública y privada de actividades con bajo consumo de carbono, e infraestructura con el mayor potencial de generar empleos para los jóvenes y otros grupos vulnerables ante los retos laborales que plantea la transición.

Para asegurarnos de que la recuperación sea una sustentada en la sanidad y el bienestar, necesitamos un Fondo Global de Protección Social que asista a los gobiernos de países en desarrollo a ofrecer programas sociales adecuados. Así se podría mejorar los esfuerzos de coordinación y movilizar recursos nacionales y externos para crear un mecanismo de amortiguación contra los impactos económicos, incluidos los inducidos por desastres ambientales relacionados con el clima.

Por último, para hacer realidad el potencial de la digitalización para avanzar en la recuperación, es necesario promover la inversión a gran escala en infraestructura de tecnología de comunicaciones e información, tanto para alcanzar la igualdad digital como para aprovechar el potencial económico, sanitario y ambiental de las nuevas tecnologías. Las organizaciones internacionales y los gobiernos deben colaborar con las empresas para ofrecer una conectividad digital global y fiable, con inversiones focalizadas en la digitalización constante de la mayoría de los servicios públicos (si no todos).

A lo largo de los próximos siete meses se celebrarán varios encuentros internacionales de importancia, cada uno de los cuales servirá para adoptar pasos hacia una recuperación conjunta. Sin embargo, para alinear gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil tras una estrategia de implementación global coherente, representativa y sostenida será necesaria una reunión del máximo perfil.

Por esta razón, hacemos un llamado a llevar a cabo una “Cumbre sobre la Recuperación Verde frente a la Pandemia”, que sea organizada por las Naciones Unidas y el G20. Un evento de dos días de duración, que coincida con la Asamblea General Anual de la ONU, ayudaría a que los líderes políticos del más alto nivel se comprometan a impulsar un desarrollo sostenible e igualitario en los tiempos posteriores al COVID.

Los billones de dólares gastados por los países ricos durante la pandemia muestran que existen las herramientas financieras para enfrentar desafíos serios. Lo que se necesita es voluntad política, incentivos de mercado creativos y un buen plan maestro con metas claras, plazos e ideas factibles.

Los recursos recogidos en iniciativas relacionadas pueden ser de ayuda. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la asociación de cooperación entre organizaciones Build Back Better World y los “acuerdos verdes” de nivel nacional generalmente estás alineados en sus objetivos clave. El informe Nuestra Agenda Común del Secretario General de la ONU Antonio Guterres ofrece ideas adicionales y oportunas para proteger los bienes públicos globales y enfrentar riesgos importantes.

Es comprensible que las personas y los países sigan concentrados en la pandemia, el temor a que la humanidad se esté acercando a un punto de no retorno con respecto al cambio climático, la guerra en Ucrania y otras amenazas mundiales. Afortunadamente, ya contamos con las instituciones multilaterales que necesitamos para llegar a un consenso político global para responder a estas crisis superpuestas. Ahora tenemos que aprovechar estas herramientas con la habilidad que corresponde a la magnitud del desafío.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

https://prosyn.org/GKLJuqDes